Gastos de envío 3€

Por compras iguales o superiores a 37€, gratuitos

(Península y Baleares)

0
Mi cesta

Total:0,00

  • Tu carrito está vacio
Ver cesta
Subtotal : 0,00
Seleccionar página

Cuando apareció el acné en mi rostro, aunque al principio era muy leve, de vez en cuando me salían comedones abiertos, es decir, el típico grano blanco horrible, que además de explotar y tratar de ocultar con maquillaje, intentaba eliminar mediante  remedios caseros. Usé pasta de dientes, mascarillas caseras a base de yogurt, miel, limón, y otros ingredientes en teoría buenos para eliminar imperfecciones. Con ello, lo único que conseguí, fue agravar el problema, comencé a tener un acné mucho más agresivo que se extendió por toda la cara.

Trataba de taparlo y tratarlo aún más, empezó a darme vergüenza que me mirasen a la cara, psicológicamente suponía un gran problema. Fue entonces cuando convencí a mis padres para ir al dermatólogo. A partir de ahí, utilicé a lo largo de mi adolescencia prácticamente todos los productos disponibles en el mercado.

Comencé tratando el acné con Deripil, un gel a base de eritromicina, que tenía que aplicar por las noches, o durante el día, si no iba a estar expuesta al sol. Sinceramente, los primeros días note una ligera mejora, pero seguidamente se me empezó a escamar toda la piel, no solo no podía aplicarme el producto, sino que también tenía que estar echándome crema hidratante constantemente, y los granos se triplicaron.

Entonces probé Zindaclin, un gel que contiene Clindamicina, y su uso es más localizado, por lo que no seca tanto todo el rostro. Aun así, no notaba ninguna mejora, por lo que descarté su uso rápidamente.

A continuación, trate de eliminar el acné utilizando Proderma oral, se trataba de unas pastillas que había que ingerir durante tres meses, cuyo contenido era de Doxiciclina, a la vez que por las noches me ponía otra crema tópica.

Este último tratamiento me funcionó bastante bien, y el acné desapareció, a su vez comenzaba el verano, por lo que mantuve una piel libre de acné. El problema volvió cuando la rutina del sol y el agua del mar se acabó. En cuestión de semanas, el acné volvió más agresivo que nunca.

Acudí de nuevo al dermatólogo, quien finalmente me ofreció dos opciones; o empezar un tratamiento con Dercutane, o empezar con pastillas anticonceptivas con hormonas, para tratar el acné.

Si queréis saber cuál fue mi decisión, estad atentos al próximo post.